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ILUSTRACIONES

Mis ojos, que codician cosas bellas

como mi alma anhela su salud,

no ostentan más virtud

que al cielo aspire, que mirar aquellas.

De las altas estrellas

desciende un esplendor

que incita a ir tras ellas

y aquí se llama amor.

No encuentra el corazón nada mejor

que lo enamore, y arda y aconseje

que dos ojos que a dos astros semejen.

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